El Restaurante Cal Ticus lleva la calidad como estandarte. Esto se refleja en su recomendación por la Guía Repsol y su sello Slow Food, que certifica una cocina buena, justa y sostenible. La relación con los proveedores se basa en el pago de un precio justo por los productos, creando una simbiosis de mutuo respeto y trabajo conjunto con empresas socialmente responsables.